sábado, 30 de enero de 2010

PERSONAJES


“ECODINA”

Belgrano. Viejo Belgrano de siestas y jazmines. Aquel almacenero amigo. Navidades en familia.
La vieja. Stellita, entrañable. El viejo bancario.
Mozart y Chaicovsky. El piano y los sueños.
Los ochenta. Crecer en Buenos Aires. El futuro es nuestro. El presente es una aventura difícil de transitar. Pero el futuro será nuestro. A no dudarlo.
La mesa está servida. ¿La navideña? No, no, la que sirve el diablo.
En la que los comensales no son más que convidados de piedra. Invitados a jugar con cartas que están marcadas. Hasta devorar su alegría. El dinero de la venta de un departamento. En una mesa atendida por los buitres. Esas que solían llamar “de dinero”.
Entonces todo se acaba. La casa materna. La fiesta familiar. Los abuelos que ya no están. El amigo fiambrero. La música tan amada. Las tardecitas del norte porteño.
Y otra es la vida. Que a veces no parece vida.
Esa de andar con todo el pasado a cuestas. Con las pertenencias en los hombros. Pero con lo que más pesa, la desgracia montada sobre la espalda. Con toda la carga de la malaria. Con los bolsillos vacíos de mañana.
Retiro. Lejos de Cabildo y Ciudad de la Paz. La calle empieza a ser su ladera. O una cruz.
Estalla el universo cybernético. Tal vez un día estalle el mundo, y uno siga dando vueltas mientras arde la tierra.
Pero habrá momentos. Momentos fraternos, solidarios, para compartir. Ramón Carillo. Paredón y La Colifata. Alfredo. Los compañeros y amigos. Correspondencia colifata en el aire de Barracas. La Tribu. Un fantasma en el aire de Buenos Aires. Eso, el columnista fantasma de viernes a la noche.
Caminata. Avenida lluviosa y desierta. Página web.
La vida te da sorpresas. Stellita es una estrella en el cielo limpio de verano. Una flor de la primavera eterna. Nos dejó para siempre embriagados en amor.
De la intemperie a un hogar. Del hogar a la pensión. Julio, Julito, ese hermano inseparable, incondicional. La primera década del tercer milenio amenaza con ser historia. El siglo XXI nos encuentra en el reservado de “El Británico”. Con vuelta asegurad a una cama. Como Dios manda. Siempre hay lugar en la memoria para un archivo flamante.
Eduardito Codina, me encanta llamarlo Ecodina. El pibe que se hizo experto en tecnología callejeando su destino. Mi amigo colifato, para clikearle a la vida y abrir una ventana al corazón. Siempre con vos. Un abrazo fraterno.

REMO

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